¿Es el REGISTRO DE JORNADA una prueba para nuestra eficiencia?

El registro obligatorio de la entrada y de la salida de los empleados a su puesto de trabajo ha traído a debate un sinfín de cuestiones que estaban resueltas, por lo que se ve, solo «de aquella manera».

Millones de trabajadores llevan décadas fichando la entrada y la salida, y sin embargo hemos visto durante estas semanas que ha cundido cierta zozobra cuando ese hábito ha pasado a ser objeto de supervisión, como si hasta la fecha hubiera sido una pose con mayor o menor utilidad.

Dejando a un lado la precipitación con la que se ha puesto en marcha la «imposición», toca ahora que las empresas pongan foco en el objetivo realmente transcendente del registro de jornada, que desde mi punto de vista no es el de sacar adelante la burocracia de los fichajes, sino el de disponer de una eficiente organización de los procesos productivos a los que asociar la disponibilidad horaria real/contractual de los empleados. Organización que será tambien imprescindible para que la creciente flexibilización del trabajo no escape al obligado seguimiento por parte de las empresas.

La gestión del tiempo, las buenas prácticas, la formación para el buen desempeño y la profesionalidad son compatibles con el «break» de mediodía, con un rato de conversación con los compañeros y con la atención de una llamada de teléfono de tu familia. De hecho a mi me parecen la cara y la cruz de una aprovechada jornada de trabajo humana.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.