La APLASTANTE fuerza de los EQUIPOS

Departamento, Área, Servicio, Oficina, Negociado, Centro,…. Todos estos conceptos agrupan individuos madrugando, fichando, saludándose con mayor o menor entusiasmo y haciendo un montón de cosas, unas veces en solitario y otras compartiendo espacio y/o tiempo con otros individuos de sus mismos Departamentos, Áreas, Servicios, Oficinas, Negociados, Centros, … o de otros Departamentos, Áreas, Servicios, Oficinas, Negociados, Centros,….

Gestionar equipos de personas desde la pura división organizativa/jerárquica produce un desempeño burocrático y aburrido y los responsables se ven (y son percibidos) más como una caja en un organigrama que como la batuta de una orquesta. Y sin embargo, seguramente sin el extremismo de esa caricatura, muchas organizaciones viven en esa realidad preguntándose por qué sus resultados – en negocio y en personas – son los que son.

Bajo el prisma de la cotidianeidad nadie imagina la inconmensurable potencia emocional, humana y productiva que subyace en cada uno de esos ecosistemas.

Pensemos ahora en un pelotón ciclista en plena persecución, en una trainera bogando a lo unísono o en la carga de un escuadrón de caballería al galope. Sin perjuicio del éxito o del fracaso, la propia imagen transmite un despliegue inmenso de energía aplicada en pro de un objetivo.

Es en esta dimensión donde los empleados fusionan sus capacidades para convertirlas en fórmula magistral, donde su masa se transforma en energía, su trabajo en potencia y su ilusión en aplastante fortaleza productiva. El responsable es ahora un perfecto conductor de la electricidad de los individuos y un preciso detonador de su explosividad. Lo que viene siendo un LÍDER

Mientras las empresas no sean conscientes de la auténtica finalidad de estructurar sus recursos en Departamentos, Areas, Servicios, Oficinas, Negociados o Centros tendrán organigramas pero no tendrán orquestas. Sonidos pero no sinfonías.

Mientras no empleemos con un sentido mayúsculo el término EQUIPO, estaremos relegando la palabra a un significante meramente organizativo carente de emociones, vínculos y épica. Igual que si mencionáramos un «conjunto», una «docena» o un «pack».

Y no olvidemos:

  • Trabajar en EQUIPO es un acto profesional y, por lo tanto, consciente.
  • El EQUIPO mitiga el estrés y arropa a sus componentes.
  • Los EQUIPOS de alto rendimiento tienden a expandirse: «mi EQUIPO es mi empresa».