¿Para qué sirven los JEFES?

En las empresas existe un ecosistema de jefes, personas cuyos rasgos diferenciadores más uniformes son una nómina, un número de reuniones y un ego frecuentemente por encima de la media del resto de empleados. Y en los tiempos que corren es evidente la necesidad de transformar/actualizar muchas cosas, entre ellas los modelos en los que se desenvuelven las relaciones de mando y toma de decisiones. El ecosistema se resiente.

Dado que las decisiones operativas están cada vez más vinculadas a la estrategia, la regulación, la tecnología o a otras circunstancias macroeconómicas – es decir, tienen un alto nivel de predeterminación – los jefes tienen la obligación de ser relevantes de otra manera.

  • Relevantes en los clientes, a través de la gestión de su experiencia de usuario.
  • Relevantes en los empleados, a través de un liderazgo transformador y servicial.
  • Relevantes en la sociedad, a través del impulso y el cuidado de la cultura corporativa en materia de responsabilidad social en general y sostenibilidad en particular.
  • Relevantes en otros grupos de interés que aporten valor en su relación con la compañía.

Todo ello sazonado con las cantidades adecuadas de conocimiento digital, compañerismo, confiabilidad y ejemplaridad para poder ser presentados a clientes y empleados como unos excelentes jefes adaptados al siglo XXI.

Las empresas deben apostar, pues, por evolucionar los modelos de jefatura que estén casi crudos en lo digital y sin salpimentar en lo transformacional. De ello depende que los jefes de hoy sirvan para servir y para lo que tienen que servir.