Competencias top: AMABILIDAD

Hace unos meses se jubiló un compañero de trabajo ubicado en un Área de servicios de la empresa. Cuando necesitabas de su ayuda su actitud siempre era atenta y colaboradora. Nunca me pasó desapercibida.

El día que se iba escribió un correo de depedida a sus compañeros y, entre otras cosas, destacaba el gran valor de la amabilidad. Ese correo tampoco pasó desapercibido porque veladamente, sin aspavientos, nos hacía el regalo de su receta magistral. ¡Qué sencilla y qué reveladora!

Pienso que cuanto más consciente es nuestro comportamiento profesional más capacidad tenemos para detectar los puntos de mejora. También para percibir las bondades de la profesionalidad. Cuando se jubiló Miguel, fue revelador descubrir cuánta eficacia, rendimiento y bienestar pueden alojar los valores más sencillos y más humanos. Amabilidad: un reactor nuclear oculto en la dinamo de una bicicleta.

Y no es fácil. Hace falta carácter y generosidad para mostrarse amable en escenarios que nos ponen constantemente a prueba: exigencias, prisas, egoísmo de unos, desidia de otros, estrés, … Hace falta altura de miras y profesionalidad para ser correa de transmisión de los valores realmente eficaces.

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